He trabajado en proyectos que se torcieron. Y casi nunca fue por un bug.
El problema real
La mayoría de proyectos web fracasan en la fase de definición, no en la de desarrollo. Cuando alguien dice "necesito una web", esa frase esconde mil decisiones sin tomar.
¿Qué tipo de web? ¿Para quién? ¿Con qué funcionalidades? ¿Integrada con qué sistemas? ¿Quién la va a mantener?
Cada pregunta sin responder es una bomba de relojería.
Errores frecuentes
1. Alcance indefinido
"Ya lo iremos viendo" es la frase más cara del desarrollo web. Sin un alcance claro, cada reunión añade funcionalidades. El proyecto crece. El presupuesto no.
2. Decisiones tecnológicas por moda
"Quiero que sea en React porque es lo que se usa ahora." ¿Por qué? ¿Tienes equipo que lo mantenga? ¿Necesitas realmente una SPA — una aplicación que funciona entera dentro del navegador, sin recargar página?
Elegir tecnología sin criterio es elegir herramienta sin saber qué vas a construir.
3. Presupuestos cerrados sin análisis
Cuando alguien pide un presupuesto cerrado para un proyecto que no está definido, está pidiendo que le inventen un número. O que le incluyan un margen de seguridad enorme.
4. Ignorar el mantenimiento
Una web no es un producto que se entrega y se olvida. Necesita actualizaciones, parches de seguridad, backups. Si no presupuestas eso desde el inicio, estás acumulando deuda técnica — problemas que no se ven hoy pero que aparecerán mañana — desde el día uno.
Qué hago yo antes de escribir código
Antes de empezar cualquier proyecto, invierto tiempo en:
Este trabajo previo puede costar entre un 5% y un 15% del proyecto. Pero ahorra un 50% de problemas.
Conclusión
Un proyecto bien definido puede ejecutarlo cualquier desarrollador competente. Un proyecto mal definido fracasará aunque lo ejecute el mejor equipo del mundo.
¿Tienes un proyecto en mente y no sabes por dónde empezar? A veces una sesión de definición inicial ahorra meses de correcciones.